SALVEMOS LA PATRIA

Reflexión diaria

Por Alberto Pelaez 


En el país, todos los hospitales públicos están operando bajo presión. Pacientes que llegan en la mañana y pasan horas esperando una cama, muchos terminando en pasillos o en sillas, con familiares comprando medicamentos y materiales básicos porque no están disponibles.

Las emergencias trabajan por encima de su capacidad. Esperas de 3 y 4 horas se han vuelto normales, con personal médico atendiendo más pacientes de los que el sistema puede manejar en condiciones adecuadas.

Mientras tanto, el gasto público en salud supera miles de millones de pesos cada año, pero esa inversión no se traduce en atención oportuna ni en condiciones dignas dentro de los centros.

Aquí no hay confusión: el sistema está respondiendo por debajo de lo que la gente necesita. Y cuando eso pasa, la diferencia entre llegar a tiempo o no… puede costar caro. 



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