Iglesia: coronavirus ha destapado con crudeza el viejo sistema de desigualdad - Polo Digital 10

viernes, 10 de abril de 2020

Iglesia: coronavirus ha destapado con crudeza el viejo sistema de desigualdad

Santo Domingo. católica, a través del tradicional Sermón de las 7 Palabras, de este Viernes Santo consideró que pandemia de coronavirus que el país está sufriendo ha destapado con crudeza el viejo sistema de desigualdad que rige en el mundo. Un sistema que ha terminado fallando.
En su Primera Palabra, “Señor, perdónalos porque no saben lo que hacen”, que fue analizada por Fray José Hernanado, indicó que esta situación da la oportunidad de reorganizarnos de cara al futuro y ver qué priorizar, dónde tenemos que enfocar la atención, cómo arreglar nuestras vulnerabilidades.

“Algunos pensadores señalan que esta crisis es una especie de ‘cuaresma secular’ que nos concentra en los valores esenciales, como la vida, el amor y la solidaridad, y nos obliga a relativizar muchas cosas que hasta ahora creíamos indispensables e intocables”, sostuvo.
Dijo que ante esta situación, los creyentes, guiados por un vivo sentido de fe, se dirigen, casi espontáneamente, a la misericordia de Dios.
“Pero Dios nos dice que no, que la última palabra la tiene Él, y su última palabra es ‘la vida’, porque Él es fiel a su amor y su Hijo no ha venido al mundo para condenar ni para matar, sino para salvar y que vivamos plenamente”.

Pide perdón por los que discriminan
La Iglesia, a través del sacerdote Hernanado pidió perdón por las personas que discriminan y margina a los hombres y mujeres por su condición, sexo, color, nacionalidad, enfermedad y a los que practican el clientelismo
Asimismo, se refirió a la falta de trabajo digno y trabajo informal, desempleo, ausencia de servicios básicos, barrios marginales, viviendas precarias, hacinamiento, falta de oportunidades. Culpó al “capitalismo salvaje y a la globalización”.
“Pero ¿hacemos todo lo posible en nuestros hogares y pequeños negocios para que vaya disminuyendo la pobreza de quienes trabajan para nosotros y con nosotros o los explotamos de manera sistemática, inmisericorde y disimulada? Padre, perdónanos…”, cuestionó la iglesia
Al hacer análisis de la primera palabra, citó violencia, inseguridad y la delincuencia, como de los indicadores de cómo marcha el respeto a la dignidad y los derechos.
“Es, o era hace unos meses, una de las preocupaciones fundamentales de los dominicanos. Hay factores estructurales que provocan esta situación de violencia, inseguridad y delincuencia… Pero detrás de las estructuras hay personas manteniéndolas y afianzándolas”, consideró.
A juicio de la Iglesia, no podemos ignorar la violencia que nos toca más de cerca, la violencia  intrafamiliar,-tantas mujeres asesinadas-, la violencia  al interior de nuestros trabajos y relaciones sociales, violencia que se traduce en palabras, gestos y actitudes hacia los más cercanos. Porque no somos pacíficos, sino violentos, Padre perdónanos…
La iglesia entiende que la corrupción y el clientelismo es una tradición vieja que se hace nueva cada día y de forma especial en momentos de emergencia.
“Codiciosos de ganancias, aprovechamos cualquier situación, aunque sea de emergencia, para ganar dinero, nosotros o nuestro grupo, nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa. No nos hemos detenido ante los consejos y sugerencias, no nos hemos despertado ante las injusticias de nuestra sociedad, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo. Padre, perdónalos”, el sacerdote.
Contaminación
Hizo un parte en la contaminación que existe en la Tierra de aire, agua, por basura, desechos tóxicos, emanación de gases , la ‘cultura del descarte’, que excluye personas y convierte a las cosas en basura, calentamiento global y sus efectos, desigual acceso al agua potable; la destrucción y desaparición de especies animales y vegetales… Padre perdónalos, Padre, perdónanos
La política
En otro orden, sostuvo que el uso excesivo del poder y del manejo público, cuando la política ha de ser la animación interior hacia la justicia, que conlleva un comportamiento ético y espiritual cuyo resultado es gobernar en función de la igualdad, del respeto a los derechos de todos y del crecimiento económico y el desarrollo orientados sobre todo a los más vulnerables de la sociedad

No hay comentarios:

Publicar un comentario